Poemas por Flor

Florencia Gómez ¡no has muerto!
 
Cuando una mujer muere,
se degolla la arteria del mundo,
un paréntesis agónico tiende su luto.
Florencia Gómez expiró en el absurdo
del octubre en oscuridad
que le llora y abre el sepulcro para abrazarla.
Ella era faro con su vientre de luna llena,
con sus brazos de bandera extendida,
con sus ojos de rebelión suicida.
Florencia Gómez ha resucitado
en el pañuelo blanco que se agita
con su nombre de heroína,
la quisieron silenciar y ahora ella grita en el eco libertario
de las Florencias de Argentina.
La verdad no haya guarida en la oscuridad.
Callaron su corazón y aún ahí, le nacen flores,
Silenciaron su voz y desde su tumba un himno Iza conciencias,
con la balanza de género haciendo ruido.
Florencia, tu rostro adorna las esquinas,
el mural de tus ojos buenos
duerme al partir la tarde
pero vienes luego con tu canto de musa
que va a todas partes.
A una multitud que grita no la calla nadie,
lleva el trinar del ave en su paracaídas de llanto
y sostiene el reloj del mundo en su cabellera.
 
Norma Pérez Jiménez. Ciudad de México