Poemas por Flor

Una amiga me contó la historia
 
Escupí la saliva amarga
de una bronca antigua.
 
“Tómate un momento
para apreciar
lo increíble que eres”.
 
Así, entre comillas
y sobre una hoja casi en blanco,
las palabras
que Flor tenía en su remera
son hijas
del absurdo.
 
Letras
que acá no alcanzan,
pero en la carne
y en el cielo
escriben historias.
 
Me pregunto
si entre el dolor y la sangre
habrá recordado
la insignia que vestía ese día,
aquella en la que el cuerpo frío
abandonó su tierra.
 
Pienso entonces
que tal vez la llevara ya tatuada
en sus ojos
de horas rebeldes,
esos en los que algunos afortunados
y afortunadas
vieron su mejor reflejo.
 
Tere Benítez. Buenos Aires